La primera navidad

Para quienes disfrutan de la temporada Navideña, la llegada del mes de diciembre siempre tiene algo especial y no pueden esperar a recibir las primeras invitaciones para Posadas y cenas, o bien a organizar la fiesta que les corresponde.

Para quienes no se sienten tan entusiasmados o definitivamente no quieren saber nada de arbolitos, regalos y abuelos con traje rojo, diciembre es sinónimo de compromisos ineludibles, pero no siempre agradables, así como de preocupaciones y ansiedades por las preguntas incómodas de los familiares, los regalos del intercambio y las fiestas del trabajo.

No obstante, cualquiera que sea nuestro sentir respecto a las fiestas de fin de año, todo se transforma cuando tenemos un bebé en casa y se trata de celebrar su primera Navidad. A menos que la familia sea por completo ajena a esta tradición, tanto los papás como la familia extendida querrán que la temporada sea especial para el pequeño.

Algunos verán en las cenas y reuniones la primera oportunidad para conocer al nuevo miembro de la familia; otros no podrán esperar para consentir al sobrino, nieto o primo, llenándolo de regalos; y, por supuesto, los padres se preguntarán cómo cumplir con todos los compromisos y tradiciones familiares, sin descuidar o incomodar a un ser tan pequeño.

Si bien todos en la familia queremos hacer algo espectacular y sin precedentes para que el bebé disfrute su primera Navidad, hay un hecho que no debemos perder de vista; salvo por las historias, las fotos o los videos, el pequeño no guardará ningún recuerdo de su tan especial primera Navidad; no sentirá la emoción por los regalos ni luchará por esperar despierto a Santa. Pero lo que sí puede sucederle, si la familia exagera demasiado, es que pase una noche realmente incómoda y con muy poco descanso, debido a toda la algarabía.

Claro que tampoco podemos cancelar la Navidad por la llegada del bebé, sobre todo si es una tradición que realmente nos importa o si hay niños mayores en la familia. Así que a fin de que la ocasión no pase desapercibida y el bebé mantenga sus necesarios hábitos de alimentación y descanso, presentamos las siguientes ideas.

Mejor ser invitado que organizar la fiesta

En muchas familias, especialmente las numerosas, las fiestas de Navidad y Año Nuevo suelen causar ciertas fricciones respecto a quién pone la casa este año, o a si la cena del 24 será con los papás o con los suegros. La presencia de un bebé puede agilizar la decisión, si se opta por que la familia con el nuevo miembro sea invitada y no anfitriona. La verdad es que resulta lo más justo, pues los papás del bebé apenas tendrán tiempo para mantener la casa dentro de los límites del orden; más difícil será para ellos el organizar una cena y recibir a la familia. En cambio, como invitados podrán colaborar en la medida de sus necesidades y participar en la fiesta sin afectar los horarios del bebé.

Posponer los viajes

¿Sueñan con pasar una Navidad en la playa, con el lujo y la comodidad de los hoteles en Puerto Vallarta todo incluido? Esperen a que su hijo sea un poco mayor. Un viaje en temporada de fiestas siempre es una experiencia mucho más ajetreada que cualquier otra salida. Por más que se anticipen las reservaciones, no faltan contratiempos, como vuelos sobrevendidos o retrasados, o sobrecupo en los hoteles, y no querrán pasar por todo eso con un bebé en los brazos.

Medirse con los compromisos

Si son los que gustan hacer la “visita de las siete casas” para Navidad o Año Nuevo –pasar un rato con los abuelos, los tíos, los amigos y hasta los vecinos–, reserven tanta emoción para la segunda o tercera Navidad del bebé. Para un niño de meses, las horas de comer y dormir son sagradas y realmente no vale la pena alterarlas para que todos los seres queridos puedan conocerlo. Lo mejor es elegir un solo lugar para pasar la Navidad y otro para el Año Nuevo (y si ese lugar es la propia casa, sólo con los papás y hermanos, qué mejor). Aprovechen la ocasión para tomar una linda foto familiar con el bebé y envíenla como tarjeta de felicitación a los familiares y amigos a quienes no pudieron ver.

¿Y los regalos?

La tradición del regalo navideño es tan arraigada que será prácticamente imposible disuadir a los familiares y amigos que quieran comprar algo para el bebé. Incluso los papás terminarán por colocar bajo el árbol un regalo para el pequeño, aunque éste ni lo vea o se emocione más con el papel brillante. Como un bebé en su primera Navidad será incapaz de apreciar lo que le den, una buena idea podría ser regalar algo que use, como ropa o accesorios adecuados para su edad.

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